Tanto la plata, como las joyas bañadas en oro de 18K se deslustran por la oxidación, que se produce por el contacto con agentes externos.

Para evitar que nuestras joyas pierdan su brillo y poder conservar toda su belleza como el primer día, te damos unos consejos fundamentales para el correcto cuidado cualquier joya de oro o plata.

  • Almacenar nuestras joyas en un lugar fresco, seco y en su caja original o en un joyero, para que no estén en contacto con el exterior y evitar así su oxidación.
  • Evitar que las joyas no tengan contacto con agentes externos corrosivos, como pueden ser perfume, cloro, grasa, materiales alcalinos o la salinidad.
  • Guardar nuestras joyas en bolsitas de plástico individuales de manera que no se apilen y se puedan rayar entre ellas.
  • Limpiar las joyas con frecuencia para mantener su brillo. Para ello, podemos sumergirla en agua tibia jabonosa durante 10 minutos, seguidamente utilizar un cepillo de dientes para retirar la suciedad y, por último, colocar la prenda sobre un paño absorbente y utilizar un secador tibio, de manera que la pieza quede totalmente seca.